05 diciembre 2009

A mezclar las cartas y dar de nuevo...

Fénix termina un año raro, muy distinto a otros en la mayoría de las cosas, e igual a los demás en la esencia.
Se pueden enumerar miles de factores, pero vamos a resumir, a modo de conclusión, lo que dejaron estos últimos doce meses. A estas líneas las voy a hacer a modo personal, escribiendo como Gastón Jacquier, y no como departamento de prensa Fénix, o cualquier otro nombre.
Hace un año, en estos días que, en un asado en lo de Nacho Cabrera, me propusieron un desafío que, a simple vista, resultaba muy jodido. Era difícil, porque el hombre es animal de costumbre, y Quilmes había sido un equipo hecho a medida y gusto de mis habilidades como coordinador. Conducir Fénix era caminar por muelles que yo no había edificado. Y era entrar en un grupo que tiene códigos propios, identidad, y un camino recorrido que es la envidia de mucha gente.
Ya tenía decidido mi alejamiento temporario o definivo de Quilmes, por cuestiones de monotonía. Ellos necesitaban un descanso de mí, y yo de ellos. Y acomodando las ideas, acepté el reto de tener de viajar a Fisherton varias veces a la semana.
El profe Ale puso lo propio para que podamos entrar en estado, conseguimos camisetas nuevas, ropa, demasiados asados, y tiempo compartido para que todo esto diera frutos.
Al mismo tiempo se incorporaba gente, que más allá de su rendimiento dentro del campo de fútbol, puso todo para integrarse, y vaya si pudieron. Cansa, el facha, pianotom, personas que agradezco a Dios que estén entre nosotros. Se afianzaba al mismo tiempo el vínculo con los demás y entre los demás.
La espectativa era mucha. El año era nuestro. El mundo era nuestro.
Momentos que jamás voy a olvidar pasaron. Como cuando el polaco con los ojos rebalzados, nos dijo que iba a ser papá antes que a nadie, o charlas hasta la madrugada en la terraza de Hostal, o las millones de cosas o miles de horas juntos de las que aprendí como es esto de la vida.
En el medio, un viaje a San Rafael con más gente que se sumó. Leo y Mana ya son parte de nosotros.
El fútbol, la excusa de nuestro acercamiento, no fue el centro del año y no le encontramos la vuelta nunca. Entre mis falencias que fueron varias, la falta de gente, las lesiones, y el mal momento de algunos jugadores, lo que parecía fácil terminó siendo una trampa mortal, y dejamos pasar una oportunidad enorme de estar en lo más alto del torneo.
Fallamos y a lo grande. Y el sueño de primera tiene que esperar otro año más.
Faltan pocos días y repartimos de nuevo las cartas. Empieza el 2010, y vamos a ver que pasa.
Vamos a tratar de que el fútbol funcione tan bien como la vida de Fénix fuera de las canchas. Ese es el nuevo desafío.
Un nuevo viaje a Gesell promete ser otro punto de partido, y desde ahí, lo que venga...
Decidan que yo vuelva a estar o no en el banco de suplentes, los entrenamientos empiezan en febrero, y haré lo que el destino tenga escrito para mí. Sea o no el DT de Fénix, voy a ser el hincha número uno, por todo lo que me dieron y regalaron este año.
Gracias por la amistad, gracias por este año, gracias a Dios por haberlos puesto en mi camino.
Por un año mejor. Por Fénix....
Amigos como ustedes les deseo a la gente que más quiero....

2 comentarios:

  1. La carta gay tiene un super tono de "me voy a quilmes, pero quiero hacerlo con carpa y sin ofender"... no importa gasti.. te bancamos a morir...

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  2. Giuly, no entendés nada....

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